La ventaja, en números.

Cuatro mecanismos que convierten un pronóstico en un contrato con contraparte. El precio lo fija la reputación; el error lo paga quien se equivocó.

Reembolso

El reembolso está codificado en el smart contract, no en una política de atención al cliente. Cuando la predicción se resuelve y falla, el contrato ejecuta la devolución contra el colateral del Maker. Sin apelación, sin disputa, sin que tengas que reclamar. La consecuencia deja de depender de la buena voluntad de nadie.

Reputación+

La reputación no se vota: se calcula. El score agrega hechos resueltos con pesos deliberadamente desiguales: yield real (40%), aciertos (30%), tamaño de la muestra (20%) y racha (10%, la métrica más manipulable, por eso pesa poco). Se recalcula sobre una ventana móvil de 90 días — no es un pedigrí de por vida, es la forma reciente. Y no es decorativo: ese mismo número fija cuánto puede cobrar el Maker.

Termómetro+

Cada barra es un pronóstico resuelto del mercado. El mínimo marca el piso, el promedio marca lo que rinde el consenso, y el tope marca hasta dónde llegó el mejor. La distancia entre el promedio y el tope es, literalmente, la asimetría: lo que te estás perdiendo por no comprarle al que sabe.

Categorías+

Un mercado solo se lista si existe una fuente externa capaz de resolverlo sin ambigüedad. Crypto, fútbol, NBA, política, economía: todos tienen oráculo. Lo que no se puede resolver, no se lista — y lo que el comprador podría provocar, tampoco.

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